Una piel sana depende de tu estómago…

A ti, a mi, a la vecina, a todas nos gusta tener la piel sin imperfecciones. Que esté sana, lisa, tersa, con un color bonito… Vamos, tenemos toda una lista de lo que le pedimos a nuestra piel, que bien podría pasar por una carta para los Reyes Magos.

Pedimos mucho, pero nos olvidamos de dar, y ya deberíamos saber que si no se da, no se recibe. Para tener la piel con todas esas cualidades que pone en tu lista, primero tienes que darle lo que ella necesita y que pueda funcionar correctamente para mostrarse tan bella y perfecta como tú la quieres.

Ya es por todas conocido que una correcta rutina facial es, un básico indispensable. Pero además, tenemos que poner en el punto de mira todo lo que comemos. Por si no lo sabes, todo lo que nuestro intestino asimila, tiene impacto directo en la piel.

Desde hace ya un tiempo, estoy haciendo mis propias pruebas, creyéndome un poco el perfil de estudio clínico de mi misma :P.

En las épocas que me paso a la vida healthy, ya sea por los excesos de las temporadas estivales o porque mi cuerpo empieza a decirme: ¡¡¡controlate bonica!!!. Mi piel entra en modo nature, y empiezo a notarla más lustrosa, con mejor color, con menos flacidez, menos bolsas… Vamos, que me veo mucho más guapa y con menos imperfecciones. 😛

Cuando hablo de vida healthy, me refiero a comer de todo en general pero siendo el fuerte las verduras, los alimentos frescos, las grasas saludables e incluir proteínas de forma moderada.

Ya sabemos que “alimentos” (aunque sería mejor llamarlos “No alimentos”) son los que no entran en un modo de alimentación sana. Lo que no tenemos tan claro es como afectan esos “No alimentos” a nuestra piel.

Sin darnos cuenta, cuando somos consumidores habituales de esos No alimentos la piel es más pálida, se deshidrata con mayor facilidad y con zonas más inflamadas, vamos lo que viene siendo el cocktail perfecto para un envejecimiento prematuro.

El exceso de azúcar, por poner un ejemplo, es un estupendo aliado para la flacidez de la piel, porque la elastina y el colágeno “dejan de funcionar” cuando se consumen, de forma habitual, grandes cantidades de productos con azucares añadidos.

El alcohol, sobre todo el destilado, reseca, deshidrata y deja que la piel se inflame. A ver, que sabemos que una copa al año no hace daño, pero una semanal… a tu piel no le haría mucha gracia. Haz la prueba, si eres de las que bebe cerveza a diario, deja de tomarla durante unas dos semanas y verás los cambios que notas en tu piel.

Igual te digo si eres de las que toman un refresco diario, prueba a dejarlo durante dos semanas y fíjate como mejora tu piel.

Como conclusión, te digo que, tan importante es el cuidado de la piel por fuera como por dentro.

Cualquier afección de la piel, como los eccemas, psoriasis, dermatitis seborreica, rojeces, acné … Se nos va la vida y el monedero intentando combatirlas con productos externos, cremas, pomadas, cosméticos…. Y sí, ya sé, ese es el camino para que la piel esté cuidada, pero no hay que olvidarse de revisar lo que comemos, ya que todo lo que sucede en el interior de nuestro cuerpo, se refleja en el exterior, por lo que si tenemos algún problema con nuestra piel, empecemos a cuestionarnos que podríamos cambiar o mejorar internamente para mejorar o reparar nuestra parte externa, nuestra adorada piel.

Este post, lo he escrito con mucho cariño y con la intención de crear un poco más de conciencia de que reflejamos todo lo que nos damos, que como es adentro es afuera…

Espero que te haya gustado, que te haya aportado o recordado algo y si quieres decirme o añadir algo, puedes escribir un comentario o contactarme por algún medio de los que te dejamos en la web.

Muchas gracias por llegar hasta aquí. Hazme saber que lo leíste todo aunque sea con un “Hola qtal?” en los comentarios.

Un abrazo desde el alma.

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